Chicos, voy a contaros algo increible... La historia de cómo conocí al De los Rivers.
jueves, 30 de junio de 2011
River's Pinball
miércoles, 29 de junio de 2011
Historia de un diamante
Caminábamos exhaustos por las calurosas calles de Sanlucar a pleno sol, en pleno agosto del verano pasado. Con el único objetivo de refugiarnos en la tienda La Comarca a disfrutar con el aire acondicionado y echarnos unas partidas a Magic. Fue entonces, cuando mi agudo oído escuchó el piar de un pequeño pajarito, giré la cabeza hacia mi derecha, le vi a él, al De los Rivers, agachado, y pensé “¿qué carajo está haciendo?, le habrá dado un golpe de calor”. Se giró y me enseñó su mano, en ella había un pequeño diamante mandarín, el pobre no podía volar. En ese momento lo comprendí todo, me bastó con verle su sonrisa, estaba claro, Rivers había recuperado su inocencia, era como un niño chico.

Rivers sólo quería lo mejor para ese pajarito, le proporcionamos alimento y lo llevamos con nosotros para no dejarlo abandonado a su suerte. Seguimos hacia nuestro destino y de camino, vimos una casa con un pequeño patio de cuyas paredes colgaban numerosas jaulas con decenas de pajaritos, entre ellos más diamantes mandarines. Estaba claro, era el mejor lugar para nuestro pequeño amigo.
Era un patio inferior, al que para acceder había que bajar 18 mal contados escalones, y al final del mismo un anciano, con un sombrero de paja, descansaba en una silla.
-¡Señor, disculpe! (El señor no se movió ni un ápice)
-¡Señor, perdone, que nos hemos encontrado un diamante! (El señor elevo la cabeza)
-¿Es suyo? (El señor se levantó)
+A verlo (Aquel basto anciano estaba dispuesto a subir las escaleras)
A medio camino, el anciano volvió a pronunciarse:
+Po mi jeñoraaa no ha zacao er sarzillo ta mañana
Rivers y yo nos miramos, aquel anciano creía que con "diamante" nos referíamos al mineral, y no al ave. Al descubrir aquella atroz realidad, el anciano, furioso por haber subido la escalera, y no ser rico, en tono despectivo nos manifestó su descontento. Por suerte, en ese momento, de su casa salía un tal Miguel, a quien el anciano llamó, cogió al mandarín, lo examinó superficialmente, y le dio un hogar. Aquella noche Rivers durmió a pierna suelta.
martes, 28 de junio de 2011
Recuerdos rivereños
!!!"Ahora puedes estar tranquilo", pensé, "ahora no puede hacer nada. Deja que tu mente se relaje." Y le di una oportunidad. Sin embargo, justo en ese instante, -oh, Dios, ¿por qué tuve que pensarlo?-, el sujeto cogió uno de los dados colocados a la manera de contadores encima de un Caminante de Planos, que marcaba 6 puntitos, lo giró y lo volvió a colocar marcando 1 sin que nadie se diera cuenta, sin venir a cuento para nada, sin motivo alguno.
domingo, 26 de junio de 2011
Frase de la semana (2)
sábado, 25 de junio de 2011
La Saga del Pentáculo III
Y pasaron los meses, y Semana Santa llegó. Mi agenda estaba bastante apretada, pero algún día, en algún momento, aunque fuera sólo un par de minutos, yo debía ver al de los Rivers con su estrella en la frente, debía verlo en el centro, preferiblemente en horarios de pasos, preferiblemente sentándose en medio de la calle para impedir que pasaran, y hasta entonces no me lo creería.
Aguardaba con ilusión el Jueves Santo o el Viernes Santo, pues entonces era cuando mejor me hubiera venido quedar con él, pero el miércoles, si no recuerdo mal, vuestro tío Carrera me contó una noticia escalofriante: había quedado ya con el de los Rivers, y no había ninguna estrella por ningún lado, al menos en sus partes visibles, aunque sospecho que las revisó todas.
Todo había sido un acto de fanfarronería, algo impropio de un tipo tan humilde y normal como el individuo que aparece en el fondo de este blog. Yo no daba crédito a mis oídos, y salí corriendo de la cita con Carrera, pese a recibir luego críticas de dejarlo a medias, salí corriendo con lágrimas en los ojos, lágrimas viejas y nuevas al mismo tiempo, que sabían a lo que sabe la piedra molida de los ídolos destruidos. Llegué a mi casa y no perdí un segundo en llegar al cuarto del ordenador, quitar los papeles de delante del ordenador, encender el ordenador, salir del cuarto y cagar en la almohada de Rubén, volver al cuarto, poner tuenti en el ordenador y abrir el apartado titulado "Eventos".
Y allí, chicos, aunque comprendo que seais reacios a creéroslo, no había nada. Yo, que pensaba disfrutar viendo cómo Rivers se defendía a la vez de las acusaciones de sus enemigos religiosos y de sus amigos traicionados, me topé con la estrategia más burda que había visto hasta entonces: borrar el evento, que expiraba mucho después de Semana Santa, para fingir que nunca existió. ¿Acaso pensaba que somos memos?
Incumpliendo las promesas de no hablarle que me acababa de hacer hacía unas milésimas de segundo, exploté y le envié un airado privado, en el cual básicamente le llamaba la atención de forma agresiva por aquel desbarajuste y le echaba la culpa de lo desgraciado que soy. Él, unos días después, tras pensárselo mucho, me respondió con una excusa ingeniosa:
"ostia es verda... se me olvido por completo"
Yo, admirado por su elocuencia, conseguí sobreponerme y contraatacar diciéndole que sabía que había borrado el evento, y que me estaba tomando por un memo. Unos días más tarde, tras consultarlo con su comité de relaciones públicas, Rivers habló:
No hacía falta que hiciera un evento de ello para que yo desconfiara. Al Salón Manga me llevé un rotulador permanente grueso y a prueba de sudor. Pero no vi al de los Rivers ni un segundo, y hoy día, con todo lo que ha llovido, el muy moroso aún sigue dándome esquinazo.
¿Sería verdad que se le olvidó ponerse la estrella? ¿Se le olvidó porque borró el evento? ¿Borró el evento porque se le olvidó? ¿Es una obsesión eso de pelarse con tanta frecuencia?
Sólo hay una forma de saber todo esto.
Si vosotros, fans del de los Rivers, queréis hacerle estas y otras preguntas, estáis de enhorabuena. Me complace presentaros una nueva sección, y esa sección se llama "Cartas al Rivers". Mandadnos por correo o privado vuestras preguntas, o simplemente ponedlas en los comentarios de nuestras entradas, que nosotros seleccionaremos las mejores y más ofensivas de entre ellas y se las preguntaremos en persona. Es vuestra oportunidad para que Él aclare todos los enigmas que siempre habéis querido que aclarara. Yo ya tengo listas mis 236.
La última parte de la Saga corre de su cuenta.
Vuestro Primo.
jueves, 23 de junio de 2011
De los Rivers y sus profesiones (1)

La Saga del Pentáculo II
Las críticas hacia nuestro amigo siempre venían a decir lo mismo, niños míos, y era que el de los Rivers es un irrespetuoso. En este país, decían los muy insensatos, hay libertad de credo, y eso significa que cada cual puede tener la religión que le dé la real gana sin ser menospreciado por ello. ¿Podéis creerlo?
Según ellos, el buen Rivers, al salir en Semana Santa con esas pintas absurdas, estaba faltando el respeto a toda la gente que cree el Diablo existe y no tiene nada mejor que hacer que pasearse por ahí intentando pasar desapercibido con un pentagrama en la frente.
Por último, algunos le auguraban una confortable estancia en el Hospital tras una somanta de hostias bien merecida.
Pero el de los Rivers, que tiene muy mal perder, no hacía caso a estos argumentos. Él respondía, si interpreté bien su peculiar ortografía, que si había libertad religiosa él era libre de ir por ahí con los símbolos que quisiera dibujados en su frente. Yo al leer esto sólo pude deducir que, definitivamente, el de los Rivers era un satanista. Volvieron a abrumarme los recuerdos de tiempos mejores, que parecían desvanecerse en un pasado ficticio. Y es que, chicos, nunca sabes quién tienes al lado aunque te despiertes cada mañana junto a él.
Al haberle pasado el evento a todos mis amigos de tuenti conseguí enviarle más fanáticos religiosos que lo criticaron e insultaron, dado que vuestro Primo tiene compañías muy chungas. El de los Rivers se quedaba sin argumentos, sobre todo cuando le dijeron que su verdadera intención era única y exclusivamente la de llamar la atención -y eso que los muy inteligentes llegaron a esa conclusión sin conocer ninguno de los otros eventos made in Rivers-.
Poco después dejé el ordenador, pues mi padre me llamaba desde hacía 20 minutos para comer junto a él.
No pude contenerme y compartí con él los descubrimientos de la mañana.
-Ese de los Rivers está muy loco, hijo mío. Pero, como sé que te has asustado, toma una paga extra de 50 euros, y si sigues asustado mañana pídeme más.
Mágicamente mi alma se tranquilizó un poco. No había duda de estamos hablando de un loco, pero ¿qué pasaría en Semana Santa? Todavía quedaban muchas semanas, en las cuales no tuve noticias de nuestro disparatado calvito...
(To be continued...)
